El hipertexto surge con el Internet
y sus
primeros usos experimentales; como una
posible “liberación” de las reglas a las que la academia había sujetado el
texto; en las que por ejemplo se intentaba
separar al autor y el lector con la mediación del crítico.
El hipertexto no posee estructura, ya que depende de la libre asociación del lector, sin embargo está
formado por una serie de textos enlazados o lexías que permiten un conjunto de
“asociaciones libres” o aperturas a la perspectiva de múltiples
lecturas. Es por esto, que el autor del hipertexto ahora escribe contando con
los deseos y las necesidades del lector , ya que busca comunicar no sólo un
concepto, sino también las relaciones intertextuales y procesos de
contextualización que le permiten enunciar su concepto.
El lector, por su parte ahora es libre de
seguir los enlaces según sus propios intereses o según las asociaciones que el
mismo texto le ha sugerido y le permite escoger no sólo lo que va a leer, sino también el orden en el que lo va
a leer, debido a que tiene un carácter fragmentario que dispersa o divide al
texto, al remover la linealidad que se tenía en el texto impreso; además de que
desvincula a los distintos segmentos de un principio ordenador o secuencial.
La
lectura ahora es un proceso íntimo en el cual el texto al contextualizarse al acontecer
del lector, hace que este empiece a concebir un mundo como una realidad en
constante transformación. Como dice Antonio Machado, el hipertexto ha logrado
que se haya llegado a que el lector sea el encargado de hacer el texto al leer; la
lectura ya no responde a la posible
visión original que tuvo su autor, ni a aquella estructura que quiso imponer;
sino a la propia interacción del lector con el texto; debido a esa facilidad que le da el
hipertexto al lector para que abra su propio camino, de acuerdo a sus
intereses; en el que se hace evidente esa autonomía del lector y esa estructura
personal y no-linealidad que permite el
hipertexto; sin embargo hay que decir que el hipertexto posee comienzos
y finales, múltiples claro esta, que son los que permiten esa lectura como una
experiencia individual y secuencial en la intimidad del lector.
Con el hipertexto el autor ahora
necesita combinar su estructura de lo que quiere comunicar, con las posibles
necesidades, asociaciones, intereses, de los múltiples lectores; el autor debe empezar
a considerar en todo momento que cada lexia posible para el lector y así
ir estructurado el texto a través de los
enlaces. Como el hipertexto se construye desde una perspectiva abierta que
permiten los múltiples enlaces a lexias con distintos procesos de
intertextualidad, exige también un lector activo que pueda aprovechar ese texto
abierto a múltiples posibles secuencias.
El hipertexto, como el texto
impreso, es también producto de un contexto cultural que posee implicaciones
espacio-temporales y que responden a una necesidad sociocultural, sin embargo
el hipertexto a diferencia del texto impreso recupera la oralidad, gracias a
que con el medio digital se consigue la estabilidad del signo-sonido en un
espacio dinámico abierto a la transformación que con una estructura digital de múltiples lexias
enlazadas entre sí, establece relaciones intertextuales en diversos niveles de
contextualización a través de medios verbales y no-verbales. Es decir, que el potencial
del hipertexto esta en la posibilidad de crear textos interactivos, que han
llegado a revolucionar desde el mundo de los negocios y del comercio hasta el
mundo de la enseñanza., ya que ha permitido crear una nuevo sistema de comunicación
en el cual la información y las ideas ya no se dirigen sólo del autor al
lector, sino en el que todos los participantes pueden contribuir.
Se dice que el hipertexto modificará
radicalmente al fin nuestra noción de lo que es un texto y lo que es leer; ya
que el hipertexto establece una nueva comunión, más íntima con el lector que
forma un nuevo tipo de lector. Pero el hipertexto no es un nuevo “género”
llamado a remplazar los anteriores, es únicamente un nuevo medio de comunicación más acorde con nuestras necesidades actuales. Los géneros
tradicionales no tienen por qué dejar de existir, aunque sin duda van a transformase.
El hipertexto requiere cuatro
elementos mínimos: orientación, con la que el lector pueda saber en todo momento dónde
se encuentra; navegación que permita que todo hipertexto tenga una estructuras
de navegación al que el lector en cualquier momento y en cualquier lexia
que pueda encontrar e iniciar una secuencia de pasos que le lleven a la lexia que
desea leer; puntos de inicio que ayuden a
estructurar los enlaces en dicha lexia de modo que orienten y permitan la
navegación hacia las lexias centrales que fijan los objetivos que el autor
desea comunicar a través de su hipertexto; y puntos de salida para facilitar la
experiencia o navegación del lector.